¿Es posible celebrar el patrimonio vivo sin aumentar la presión ambiental? Cusco responde a esta pregunta con nuevas medidas para proteger su Patrimonio Mundial.
Ciudadanía cusqueña, ataviada con trajes típicos, celebra el Mes Jubilar y, junto al Maqta Ambiental, reafirma su compromiso con el cuidado del ambiente y del patrimonio
UNESCO Perú
4 de Septiembre de 2026
Última actualización:7 de Septiembre de 2026
Un riesgo silencioso para el Patrimonio Mundial
Cada junio, la Ciudad del Cusco, Sitio de Patrimonio Mundial, se convierte en uno de los escenarios culturales más vibrantes del Perú. Miles de personas se reúnen en el centro histórico del Cusco para celebrar algunas de sus tradiciones más emblemáticas. Miles de residentes y visitantes se reúnen en sus calles, plazas y espacios patrimoniales para celebrar el Corpus Christi, los desfiles cívicos y el Inti Raymi, tradiciones profundamente arraigadas en la identidad y la historia de la ciudad.
Si bien estas celebraciones forman parte del patrimonio vivo que continúa reuniendo a las comunidades y es fundamental que estos espacios puedan perdurar, detrás de esta gran movilización cultural existe un desafío creciente: el fuerte aumento de residuos en espacios patrimoniales durante las festividades.
Sin embargo, Cusco no es una excepción. En todo el mundo, los sitios de patrimonio enfrentan nuevas y crecientes presiones asociadas al turismo masivo y a las grandes concentraciones de personas. Entre ellas, la generación de residuos sólidos —especialmente los plásticos de un solo uso— se ha convertido en un factor crítico que avanza rápidamente, aumentando la presión sobre los sistemas de limpieza y gestión de residuos de la ciudad.
Frente a este desafío, Cusco impulsó nuevas medidas para reducir el impacto ambiental de sus principales festividades y promover una mayor conciencia sobre esta problemática entre residentes, participantes y visitantes.
Una respuesta colectiva: de las autoridades a la ciudadanía
“Cusco Celebra Limpio” es una campaña impulsada por UNESCO en el Perú, en el marco del proyecto Ayllu Verde, con el respaldo técnico y financiero de KOICA. Durante las festividades, la iniciativa articuló esfuerzos de autoridades, organizadores, comerciantes, voluntarios, residentes y visitantes para promover una celebración más limpia y sostenible.
En articulación con la Municipalidad Provincial del Cusco, la Empresa Municipal de Festejos y Promoción Turística (EMUFEC), la Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco (DDC Cusco), organizaciones participantes, voluntarios y otros actores locales, la iniciativa promovió un principio sencillo: proteger el patrimonio es una responsabilidad compartida.
En ese sentido, Cusco Celebra Limpio no fue concebida únicamente como una campaña de limpieza, si no como un primer paso para incorporar progresivamente prácticas ambientales en la planificación y organización de grandes eventos culturales.
La campaña combinó medidas operativas, acciones de sensibilización y participación comunitaria durante todo el mes jubilar en Corpus Christi, el Desfile de las 13 Provincias, el Desfile Cívico Institucional y el Inti Raymi.
Con la Municipalidad, se instalaron 35 puntos verdes en lugares estratégicos para facilitar la segregación de residuos por parte de residentes y visitantes. Como resultado, se recuperaron cerca de cuatro toneladas de materiales aprovechables, que fueron entregados a asociaciones de recicladores formalizadas para su recuperación y valorización.

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Sin embargo, el principal resultado de la campaña no puede medirse únicamente en toneladas recuperadas. Más de 160 promotores ambientales informaron y sensibilizaron a los residentes, comerciantes y visitantes para recordar que cada botella correctamente separada, cada residuo depositado en el lugar adecuado y cada decisión de reducir el uso de descartables también forman parte de la conservación del patrimonio.

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Una promotora destacó que “hubo gente que, sin ser parte de los voluntarios, me ayudó, me dio ánimos y se unió a la recolección”, reflejando que el mensaje de la campaña encontró eco entre la ciudadanía.
Desde la perspectiva de los visitantes, la experiencia permitió acercar la gestión de residuos a una acción concreta de cuidado del patrimonio. “Las promotoras me enseñaron cómo separar los residuos y para qué sirve hacerlo. Es una forma de cuidar nuestro patrimonio y disfrutar de lo que nos une”, comentó una visitante.

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Cuando la tradición y el arte se convierten en parte de la solución

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Uno de los cambios más significativos se produjo entre los vendedores durante el tradicional Festival Gastronómico del Chiriuchu, quienes comenzaron a incorporar nuevas prácticas para reducir la generación de residuos durante las festividades. Aproximadamente 250 comerciantes recibieron orientación sobre la correcta segregación de residuos y la reducción del uso de plásticos de un solo uso.
La iniciativa promovió cambios en la forma de servir y entregar este plato tradicional, demostrando que es posible mantener viva una costumbre emblemática del Cusco y, al mismo tiempo, reducir su impacto ambiental. Varias vendedoras reemplazaron los envases de plástico y tecnopor por vajilla de porcelana y canastillas tradicionales tejidas con fibras vegetales. A través de la iniciativa “Negocio Sostenible”, demostraron que la salvaguardia del patrimonio culinario puede ir de la mano con la reducción de los impactos ambientales.
Estos cambios no solo contribuyeron a mejorar la gestión, limpieza y segregación de los residuos, sino que también promovieron nuevos hábitos entre comerciantes y ciudadanía, posicionando a las propias vendedoras como agentes de salvaguardia del patrimonio y de transformación hacia formas de celebración más sostenibles.
El arte también se sumó a este proceso de transformación. Los estudiantes y docentes de la Universidad Nacional de Arte Diego Quispe Tito incorporaron principios de economía circular en el diseño, construcción y desmontaje de sus alegorías, integrando la sostenibilidad en todo el proceso creativo.
A través de la reutilización y recuperación de materiales, se lograron recuperar 115 kg de cartón utilizados en la elaboración de las obras, que posteriormente fueron destinados a su valorización.
La experiencia demostró que la creación artística puede convertirse en un espacio de experimentación e innovación, alentando a artistas emergentes a explorar prácticas más sostenibles y, al mismo tiempo, utilizando el arte como una herramienta para acercar los principios de la economía circular a públicos más amplios.
Al dar una segunda vida a los materiales mediante la expresión artística, la iniciativa mostró cómo la creatividad puede transformar los principios de la economía circular en acciones concretas, visibles y significativas, conectando arte, sostenibilidad y participación ciudadana.
El equipo de Ayllu Verde brindó asistencia técnica y acompañó la elaboración de alegorías, promoviendo la reutilización de materiales y la economía circular

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Proteger el futuro del patrimonio vivo: poniendo a prueba nuevas soluciones en las grandes celebraciones
Esta iniciativa forma parte de Ayllu Verde, un proyecto de siete años (2025–2032) que promueve enfoques de economía circular para un turismo sostenible en 12 distritos de las provincias de Cusco y Urubamba, con el respaldo técnico y financiero de KOICA.
Guiomar Alonso Cano destacó que las Fiestas del Cusco han demostrado que las Fiestas del Cusco nos han permitido demostrar que la celebración de nuestra identidad cultural y el cuidado del ambiente pueden ir de la mano.
Por su parte, Youngwoo Kim, Director de KOICA Perú, destacó la importancia de la innovación y la sostenibilidad para responder a los desafíos que enfrenta Cusco: “Cusco posee un patrimonio cultural y natural extraordinario, pero también enfrenta desafíos que requieren soluciones innovadoras y sostenibles”.
En definitiva, Cusco Celebra Limpio constituye también una oportunidad para poner a prueba nuevas soluciones en contextos de gran afluencia y aprender de la experiencia para fortalecer futuras intervenciones. Las grandes celebraciones pueden convertirse así en espacios donde instituciones y ciudadanía experimenten, adapten y consoliden nuevas formas de proteger el patrimonio y reducir el impacto ambiental.
En definitiva, Cusco Celebra Limpio deja una lección sencilla pero importante: salvaguardar el patrimonio no significa únicamente conservar monumentos o mantener vivas las tradiciones. También implica transformar la manera en que habitamos, celebramos y cuidamos colectivamente los lugares que dan sentido a nuestra identidad compartida.
Cuando instituciones, comunidades, comerciantes, artistas, recicladores, voluntarios y visitantes comparten esta responsabilidad, las celebraciones culturales pueden convertirse no solo en expresiones del patrimonio vivo, sino también en espacios capaces de transformar nuestra relación con el entorno. Ese espíritu colectivo refleja justamente la idea de ayllu en quechua: una comunidad que comparte, cuida y construye su futuro en común.